Mostrando entradas con la etiqueta trabajo en equipo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta trabajo en equipo. Mostrar todas las entradas

domingo, 13 de febrero de 2011

Equipos auto-dirigidos

¿Alguna vez os habéis planteado si es necesario que alguien dirija a un equipo de trabajo? ¿Es necesario que haya un líder? ¿Conocéis el concepto de equipo auto-dirigido?

Los equipos auto-dirigidos son aquellos en los que cualquier miembro asume el liderazgo para conducir al equipo en momentos de tensión, stress o pérdida de foco y tiempo.

El rol tradicional del líder, del que influencia, aquel a quien se sigue por autoridad o por credibilidad tiende a desaparecer, porque dichos equipos facultan y habilitan el liderazgo personal de cada miembro, con lo cual se rompe la dependencia de alguien en particular, fortaleciéndose tremendamente el concepto de meta compartida y de atención de cada quien a ella.

Trabajar en equipo auto-dirigido requiere practicar de forma recurrente un conjunto de creencias que se evidencian en la conducta diaria, tales como: disposición a escuchar y a responder de manera constructiva a los puntos de vista de otros compañeros; darle a los miembros el beneficio de la duda; proveer apoyo mutuo oportuno; reconocer los intereses de los miembros y sus logros; compartir conocimientos, soluciones y resultados probados; hablar claro sin agendas ocultas enfocado en el problema y no en la simpatías o antipatías hacia las personas; demostrar autocontrol en momentos de presión y realizar acciones de manera auto-dirigida sin necesidad de supervisión, o de que sean ordenadas.

Obviamente, en un equipo de estas características se requiere gente con mucha seguridad personal, gente líder de sí misma, dispuesta a aceptar la responsabilidad por las acciones que realiza y por los resultados que produce, que sabe pedir ayuda sin complejos cuando la necesita y que, además, se involucra en tareas para fortalecer al equipo, sobre todo en tareas que no son de su responsabilidad, pero que al hacerlas fortalecen al equipo. Sin duda, trabajar en equipos auto-dirigidos replantea el tema del liderazgo como componente medular, ya que lo aleja del concepto tradicional del seguidor que es influenciado por alguien a quien se respeta y se sigue como líder, y lo acerca al concepto de liderazgo de sí mismo o liderazgo personal.

Estos equipos requieren de los miembros una sólida autodirección, autocontrol y auto-percepción de “yo puedo”, a fin de hacerse cargo de uno como persona responsable, de ser líder del propio desempeño y del logro de las metas compartidas.

Estos equipos se caracterizan entre otros aspectos por: clarificar y proponer métodos o herramientas específicas de trabajo para organizar y realizar la tarea; proponer ideas y actividades nuevas, mejores cursos de acción o cursos de acción pertinentes no propuestos con anterioridad; ampliar las ideas aportadas por otros, desarrollándolas con ejemplos precisos; evidenciar capacidad de trabajo y de ejecución, involucrándose voluntariamente en el hacer;

Puedes seguir en ….@albalius o …http://tiny.cc/ozaaw

domingo, 23 de enero de 2011

El director y la orquesta

Este fin de semana he tenido la gran suerte de acudir a una orquesta sinfónica en el Auditorio Nacional dirigida por Andris Nelsons donde se interpretó Shostakovich (concierto para violonchelo) y Dvorak (sinfonía “del nuevo mundo”).

Tuve la suerte de poder observar el concierto de cara al Director. Es impresionante observar con la pasión y el entusiasmo con el que interpreta y dirige a cada uno de los instrumentos. Me llama la atención como después de cada obra, en el momento de dar los agradecimientos, el Director siempre tiene un gesto para cada uno de los miembros, primero los que han realizado un mayor esfuerzo o dedicación (solistas, mayor complejidad de la pieza para un tipo de instrumento) y luego al resto de la orquesta.

Cualquiera que acude a un acontecimiento tan extraordinario, se asombra de la sorprendente sincronización y trabajo en equipo de la orquesta. Grupos de los más talentosos y mejores músicos, que tienen la gran cualidad de respetar a los demás intérpretes, poder trabajar en conjunto y no buscar el lucimiento personal, sino hacer lo que corresponde a cada uno en aras de la consecución del beneficio colectivo.

Lo que, a priori, puede que sorprenda es lo que nos contó un amigo cuyo padre ha estado trabajando como Gerente de la Orquesta Nacional durante muchos años. Obviamente, la relación que hay entre los músicos no es perfecta. Existen rivalidades entre instrumentos, existe competencia entre tipologías de un mismo instrumento, y hay personas muy diferentes entre sí que hace que existan roces diarios fuera de la orquesta.

Pero, ¿Qué sucede durante la interpretación de la obra?

En ese momento, existe una alineación absoluta hacia un mismo objetivo. La pasión hacia la música les une, pasan a focalizarse en la interpretación de la pieza con el mayor rigor y con la mayor majestuosidad posible, liderados por el Director. En ese momento, cada uno de ellos deja las diferencias a un lado y es consciente que no actúa sólo sino que es parte de un engranaje que nos permite a nosotros disfrutar de la pieza.

Aunque como cada uno de nosotros los músicos no son perfectos, debemos aprender mucho de ellos, de cómo dejan a un lado sus diferencias para trabajar en equipo, de cómo asume cada uno su papel, siendo conscientes de que el mismo es tan importante para que la obra sea un éxito como el del resto.

Debemos aprender del Director de Orquesta, de la pasión que transmite a los miembros de su equipo, de cómo les dirige con entusiasmo y energía, de cómo les agradece el esfuerzo realizado y logra unirles en la interpretación de la obra.

Permitirme terminar recomendando un par de películas relacionadas con este tema y dónde pueden percibirse estas cualidades y actitudes. Confío en que os gusten: El concierto y Cita con Venus.

Puedes seguir en ….@albalius o …http://tiny.cc/ozaaw

jueves, 16 de diciembre de 2010

La asamblea de las herramientas

“En un pequeño pueblecito, a las afueras de una gran ciudad, existía una diminuta carpintería famosa por los muebles que allí se fabricaban.

Cierto día las herramientas decidieron reunirse en asamblea para dirimir sus diferencias. Una vez estuvieron todas reunidas, el martillo, en su calidad de presidente tomó la palabra:

– Queridos compañeros, ya estamos constituidos en asamblea. ¿Cuál es el problema que queréis tratar?
 
– Tienes que dimitir, exclamaron muchas voces.
 
– ¿Por qué? ¿Cuál es la razón?, inquirió el martillo muy extrañado.
 
– ¡Haces demasiado ruido!, se oyó decir al fondo de la sala, al tiempo que los demás afirmaban con sus gestos.

– Además –agregó otra herramienta–, te pasas el día golpeando todo.

El martillo se sintió muy triste y frustrado por lo que reaccionó de inmediato.

– Está bien –se sinceró con todos–, me iré si eso es lo que queréis. ¿Quién se propone como presidente?

– Yo –se autoproclamó el tornillo–, yo seré el próximo presidente.

– De eso nada –gritaron varias herramientas–. Sólo sirve si das muchas vueltas y eso nos retrasa todo.

Hubo un pequeño silencio sólo cortado por algún murmullo, hasta que de repente se levantó la lija.

– Seré yo, exclamó.

– ¡Jamás! –protestó la mayoría–. ¡Eres muy áspera en tu trato y siempre tienes fricciones con los demás.

– ¡Yo seré el próximo presidente!, anunció el metro mientras se estiraba.

– De ninguna manera –se ofendió una pequeña herramienta–. Te pasas el día midiendo a los demás como si tus medidas fueran las únicas válidas.

En esta discusión estaba enfrascados cuando entró el carpintero y se puso a trabajar. Utilizó todas y cada una de las herramientas en el momento oportuno. Después de unas horas de trabajo, los trozos de madera que se encontraban apilados en el suelo fueron convertidos en un precioso mueble listo para entregar al cliente. El carpintero se levantó, observó el mueble que había construido y sonrió al ver lo bien quedado su obra. Se quitó el delantal de trabajo y salió de la carpintería.

De inmediato la Asamblea volvió a reunirse. Fue el alicate quien en esta ocasión tomó la palabra.

– Queridos compañeros, es evidente que todos tenemos defectos pero acabamos de ver que nuestras cualidades hacen posible que el carpintero pueda hacer muebles tan maravillosos como éste.

Las herramientas se miraron unas a otras sin decir una palabra. El alicante continuó su discurso:

Son nuestras cualidades y no nuestros defectos los que nos hacen valiosas. El martillo es fuerte y eso nos hace unir muchas piezas. El tornillo también une y da fuerza en las zonas en las que el martillo no debe actuar. La lija lima aquello que es áspero y pule la superficie. El metro es precioso y exacto y nos permite no equivocar las medidas que nos han encargado. Y así podría continuar con cada una de vosotras.

Después de aquellas sabias palabras todas las herramientas se dieron cuenta que sólo el trabajo en equipo les hacía realmente útiles y que debían fijarse en las virtudes de cada uno para conseguir el éxito”.

...Sígueme en @albalius o http://tiny.cc/ozaaw

sábado, 3 de julio de 2010

Construyendo equipo

Una de las misiones más difíciles e importantes del líder es la construcción de su equipo. Entender cuál es el momento en que es necesario dejar de funcionar sólo para apoyarse en otras personas, es una señal de buena conexión con la realidad. Construirlo, y sobre todo por primera vez, requiere de las mejores herramientas y de su aplicación con inteligencia.

Pero, ¿Qué es realmente necesario para que un equipo funcione?

Conocemos la diferencia entre grupo y equipo. Un grupo de trabajo es un conjunto de personas que realizan una labor similar la cual no tiene dependencias del trabajo de sus compañeros: cada uno realiza su trabajo y responde individualmente del mismo

Por el contrario, en un equipo de trabajo, cada miembro domina una faceta determinada, tiene unas aptitudes diferentes y unas funciones concretas asignadas, por lo que se necesita de la colaboración / participación y compromiso de todos sus miembros para lograr los objetivos planteados. 

Para lo anterior, es muy importante la coordinación, lo que va a exigir establecer unas reglas de comportamiento y comunicación, que se deben respetar por todos los miembros del equipo. La función de las normas en un equipo es regular su situación como unidad organizada, así como las funciones de los miembros individuales.

En el equipo de trabajo es fundamental la cohesión, que haya una estrecha colaboración entre sus miembros. Dicha cohesión se expresa en la solidaridad y el sentido de pertenencia al equipo y en su identificación con los objetivos del mismo.

Existen iniciativas conocidas como Team-Buiding que tiene como objetivo hacer equipo. Se tratan de actividades integradoras y vivenciales en forma de juegos (rafting, campamentos, trekking, karting, etc.). Dichos juegos son diseñados para alcanzar estos objetivos: comunicación, compromiso, confianza, liderazgo, estrategia, manejo de conflictos y resolución de problemas. Con estas actividades se pretende transferir dicha experiencia vivida a la realidad laboral logrando alcanzar fines empresariales, profesionales y personales deseados.

Pero realmente, ¿a hacer equipo se aprende? 

Los valores de las personas (comunicación, compromiso, y los mencionados anteriormente) son difíciles de cambiar. Cada persona individual miembro de un equipo da un peso e importancia diferentes a cada uno de ellos, la cual pude que no sea la necesaria para conformar un buen equipo. Es importante que en un equipo se encuentren alineados los objetivos y valores del mismo con los objetivos y valores individuales.

Lo anterior se hace complicado con la diversidad de perfiles profesionales y personales que existen. Un buen comienzo es tener un pilar básico que caracterice a todos sus miembros: la actitud hacia el trabajo.  

Antes que aprender a hacer equipo es necesario querer ser equipo. “El camino al éxito se recorre dos veces, primero en tu mente y luego en la realidad”. Sin una actitud colaboradora, comunicativa, humilde y respetuosa de todos y cada uno de los miembros del equipo nunca se llegará a alcanzar el éxito. 

No debemos olvidar que “como personas individuales podemos hacer grandes cosas, como equipo podemos hacer cosas extraordinarias”.